En un momento clave para la consolidación de República Dominicana como destino estratégico de inversión, César Latrilla, CEO de Noval Properties, comparte la visión que ha posicionado a la firma como uno de los referentes del desarrollo inmobiliario en el Caribe. Con más de dos décadas de trayectoria internacional, su enfoque combina disciplina operativa, alianzas globales y una lectura precisa del inversor contemporáneo, anticipando hacia dónde evoluciona el mercado entre Europa y el Caribe.

–  Noval Properties se ha consolidado como uno de los actores más relevantes del desarrollo inmobiliario en República Dominicana. ¿Cuáles considera que han sido las decisiones estratégicas que marcaron ese crecimiento y posicionamiento internacional?

– Cuando arrancamos Noval en el año 2003, teníamos una idea muy clara: en este negocio la ubicación lo es todo. Siempre digo “best location, best location, best location”, y ese principio ha marcado cada decisión durante 23 años. A partir de ahí, hubo tres decisiones que considero claves. La primera, evolucionar el modelo de vender unidades a crear activos operativos, pensando los desarrollos más como hoteles residenciales que como simples promociones turísticas. La segunda, profesionalizar la organización desde la tecnología, incorporando BIM, CRM, SINCO e inteligencia artificial en todos los procesos. Y la tercera, apostar por alianzas internacionales con marcas como Archipelago International, Accor, Garden Hoteles y Wyndham, que elevan el estándar del producto y proyectan a Noval en el mapa global.

– Con más de 23 años de experiencia internacional, ¿cómo ha influido su visión global del mercado en la manera en que Noval concibe hoy sus proyectos y comunidades?

– Mucho, y en cosas muy concretas. Mi etapa en operación hotelera y, posteriormente, liderando la expansión de Engel & Völkers en Dubái me marcó profundamente. Allí aprendí dos cosas que son hoy parte del ADN de Noval: la obsesión por los procesos y la centralidad absoluta del cliente. En Dubái todo se mide, todo se controla, todo se documenta. Esa mentalidad la traje a Noval y la hemos adaptado al contexto dominicano. Trabajamos con sistemas robustos de CRM, con cultura customer-first y con plataformas digitales que nos permiten anticipar las necesidades del cliente.

Pero más allá de los procesos, la experiencia internacional te da algo distinto: la capacidad de mirar tu mercado desde fuera. Saber qué espera un inversor europeo, latinoamericano, estadounidense o canadiense cuando llega al Caribe te obliga a elevar el estándar todos los días.

– República Dominicana vive un momento de fuerte expansión turística e inmobiliaria. Desde su perspectiva, ¿qué factores están convirtiendo al país en uno de los destinos más atractivos para la inversión internacional en el Caribe?

– República Dominicana ha sabido combinar varios factores que pocos países de la región ofrecen al mismo tiempo. La estabilidad política y económica es la base. Después, una infraestructura turística madura, un capital humano excepcional, y un patrimonio natural que sigue siendo uno de los grandes activos del país. A eso le sumamos herramientas legales potentes, como la Ley CONFOTUR, que ha sido un motor real para dinamizar la inversión internacional y dar seguridad jurídica al inversor. Esta ley ofrece beneficios fiscales muy concretos, como la exención durante 15 años del 3% del impuesto de traspaso de la vivienda y del 1% del IPI, lo que aporta una ventaja competitiva muy clara para el inversor extranjero. Hoy esa combinación se ve reforzada por el fenómeno del nearshoring y la expansión portuaria, que están atrayendo capital, empresas y talento a un ritmo que no veíamos hace una década.

Tengo claro que estamos en un momento histórico. El reto ahora es saber sostener este crecimiento con planificación, con criterio y con responsabilidad de largo plazo.

– ¿Qué diferencia a Noval Properties dentro del segmento de desarrollos premium y branded residences?

– Tres cosas, fundamentalmente. Primero, la trayectoria. Llevamos 23 años entregando proyectos, miles de viviendas, y eso no se improvisa. El inversor que entra hoy en Noval puede ir a visitar desarrollos entregados hace diez o quince años y comprobar cómo funcionan, qué ocupación tienen y cómo se han comportado los precios. Esa es la mejor garantía. Segundo, la mentalidad operativa. Diseñamos pensando en cómo va a vivir el activo durante 20 o 30 años, no solo en cómo se vende. Esa diferencia, que viene de mi experiencia hotelera, se nota en cada decisión técnica. Y tercero, las alianzas. Trabajar con marcas internacionales como Archipelago International en proyectos como Reserva Real, que es un referente en la zona, nos permite ofrecer al cliente un estándar que pocos desarrolladores en la región pueden garantizar. Eso, sumado a nuestras ubicaciones, marca la diferencia.

– Muchos inversores europeos buscan hoy no solo rentabilidad, sino también seguridad, visión a largo plazo y respaldo local. ¿Cómo trabaja Noval para generar esa confianza en el inversor internacional?

La confianza no se construye con discursos, se construye con hechos. Y el hecho más relevante que podemos ofrecer es nuestra propia trayectoria: 23 años cumpliendo con lo que prometemos, en calidad y en servicio postventa. A partir de ahí, somos muy exigentes en tres frentes. La legalidad: cumplimiento estricto del marco normativo dominicano, sin excepciones. La transparencia: documentación clara, procesos auditables y comunicación constante con el cliente. Y el acompañamiento: el inversor europeo que compra con nosotros tiene un equipo detrás durante todo el ciclo, desde la firma hasta la operación.

Para mí, la honestidad es innegociable. Eso suena básico, pero en este sector es lo que termina marcando la diferencia. El inversor europeo es exigente y bien informado. Solo te vuelve a comprar si has cumplido la primera vez.

– ¿Qué importancia tiene para Noval establecer alianzas estratégicas internacionales que faciliten la conexión entre República Dominicana y mercados europeos como España?

– Es absolutamente estratégico, y lo digo por experiencia personal. El inversor europeo, y muy en particular el español, busca cercanía cultural, idioma común, seguridad jurídica y respaldo profesional desde origen. Las alianzas con socios europeos nos permiten ofrecer exactamente eso. España es para nosotros una puerta natural de entrada al inversor europeo. Compartimos idioma, marco cultural, formas de hacer negocio. Cuando un inversor en Madrid o Barcelona se plantea diversificar en el Caribe, lo que necesita es un puente de confianza, alguien que entienda su realidad y la nuestra al mismo tiempo.

Por eso trabajamos activamente en construir esas alianzas con brokers, family offices y despachos profesionales en Europa. No se trata solo de vender más, se trata de ofrecer al cliente europeo el acompañamiento profesional que merece.

– ¿Cómo integra Noval los conceptos de sostenibilidad e innovación en sus proyectos?

– Coincido totalmente: hoy la sostenibilidad y la innovación no son un valor añadido, son un requisito de entrada. Y el inversor lo sabe. En Noval lo trabajamos en todas las fases. En diseño aplicamos metodología BIM, que nos permite anticipar errores, optimizar recursos y reducir desperdicio antes de poner un solo bloque. En obra incorporamos maquinaria avanzada y materiales sostenibles y resistentes, que se traducen en menos impacto ambiental y mayor durabilidad.

Coralia es probablemente nuestro mejor ejemplo. Es un proyecto que va a transformar Santo Domingo Este con criterios de sostenibilidad, integración urbana y eficiencia operativa. Para nosotros no es marketing, es la única forma de construir hoy con visión de futuro.

– Más allá de la construcción, muchos de sus proyectos parecen diseñados como experiencias de vida y destino. ¿Cómo entiende Noval el concepto actual de lifestyle investment?

– El cliente actual no compra metros cuadrados, compra una experiencia y una forma de vida. Esa es la transformación más profunda que ha vivido el sector en los últimos años, y quien no la entienda se queda fuera. Para nosotros, lifestyle investment significa diseñar el proyecto pensando en cómo va a vivir el cliente cada día: amenidades reales y bien dimensionadas, servicio profesional, comunidad bien gestionada, integración con el entorno. No basta con tener piscina y gimnasio. Hay que pensar en los flujos, en la experiencia, en el servicio. Y aquí es donde mi experiencia hotelera vuelve a pesar. Aplicamos lógica hotelera al desarrollo residencial: estándares operativos, atención al detalle y obsesión por la experiencia del usuario. Cuando esa lógica funciona, el activo no solo se vende mejor, se revaloriza con el tiempo.

– Desde su experiencia, ¿cómo visualiza la evolución del sector inmobiliario y turístico del Caribe en los próximos años?

– Veo una década decisiva. El Caribe, y en particular República Dominicana, está en su momento de mayor atractivo internacional, pero también en su momento de mayor exigencia. Vamos a ver tres tendencias claras. Primero, una expansión significativa de las branded residences, con marcas hoteleras de primer nivel entrando en el segmento residencial. Segundo, una consolidación del sector: habrá menos desarrolladores improvisados y más operadores profesionales con visión de largo plazo. Y tercero, una integración más profunda entre turismo, real estate y servicios, donde la línea entre hotel, vivienda y experiencia será cada vez más fina.
Pero todo esto requiere algo: planificación territorial, alianza público-privada y desarrolladores responsables. Si lo hacemos bien, esta década puede consolidar al Caribe como referente regional. Si no, perderemos una oportunidad histórica.

– ¿Qué legado le gustaría dejar tanto en Noval Properties como en el desarrollo inmobiliario de República Dominicana?

– Mi aspiración es muy concreta: que cuando alguien hable de Noval, lo asocie con calidad, compromiso y satisfacción del cliente. Sin más. Quiero dejar una empresa que haya entregado proyectos que funcionen en el tiempo, que respondan a lo que prometimos y que aporten algo positivo al país. Y, hacia adentro, una empresa donde la gente haya podido crecer, formarse y construir una carrera con orgullo. En el sector, me gustaría que proyectos como Coralia se recuerden como ejemplo de cómo se puede transformar una zona entera de manera ordenada, sostenible y rentable. Si dentro de 20 años otros desarrolladores miran a Noval como una referencia de cómo se hacen bien las cosas en República Dominicana, habremos cumplido.

El legado, al final, no es lo que construyes, es lo que inspiras.


Te puede interesar:

Discover more from PAISNATURD MAGAZINE

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading